Como el último rayo de luz caes en picada hasta el infierno de mi alma y me adormeces con el aliento de tu pasión. Sasha El olor a carne quemada me llena las fosas nasales provocando que la bilis me llegue hasta la garganta. Un dolor inherente da punzadas sofocantes dentro de mi pecho mientras mantengo la vista fija en el cuerpo de la mujer que una vez me enseño a cómo protegerme. Sus ojos abiertos están obstinadamente fijos hacia el techo, me parece absurdo que haya podido vencerla con tanta facilidad. Ella siempre fue mejor que yo y hace un momento me di cuenta de que había mejorado mucho en sus capacidades. No sé si alguna vez fuimos amigas de verdad o si solo signifique un elemento en bruto al que moldear a su gusto, en todo caso si tuve a esa amiga la perdí el día que la casualidad

