Keira tenía ganas de vomitar, su estómago dolía cada vez que daba un paso.
Miro como un hombre con bata blanca limpiaba las heridas del rostro de Alexander.
Sintió su mano ser apretada.
—Todo estará bien.— Murmuró bajo, queriendo tranquilizar a Nicolás.
—¿Por que tienes tú al niño? ¿Donde esta Dallas?— Preguntó Ricardo el mánager.
Alexander hizo a un lado al doctor para observaron a keira con la ceja alzada.
—Estaba en el restaurante y me lo encontré así que decidí traerlo.— Dijo intentando mantener la calma. —Tambien por que quería hablar en privado contigo.—
Alexander se levantó para acercarse a keira.
—¿De que quieres hablar?— Se inclinó un poco, pegando su rostro muy cerca al de ella.
Incómoda dio unos pasos hacia atrás.
—Te lo diré cuando estemos en privado.— Hablo, mirando de reojo a Ricardo y el doctor.
—Bien, Salgan.— Ordenó a los presentes los cuales acataron de inmediato.
El mánager de detuvo en la puerta.
—¿Quieres que me lleve al niño?— Preguntó.
—No, no hace falta.— Respondía keira por Alexander.
Ricardo observó a Alexander en busca de negación o aprobación.
—Dejalo, si necesito algo te hablaré.— Dijo.
El mánager salió dejando a los tres en un silencioso abrumador.
—¿Cariño quieres ver videos? ¿Te gustaría que te prestara el celular.?— Keira le pregunto a Nicolás.
El pequeño asintió.
Alexander se dirigió a un sofá para sentarse viendo la escena algo aburrido.
—¿Encerio crees que tengo todo el tiempo del mundo?— Preguntó con impaciencia.
—Yo lo siento.— Saco el celular y audífonos de su bolso para enchufarlo y colocar los vídeos.
se los puso en los oídos y cuando vi que el pequeño observaba la pantalla se acercó a Alexander quién había saco su móvil.
—Yo.. bueno es que.....— Quiso hablar pero no sabía cómo explicarlo.
—¿Podrías decir algo coherente?— Pregunto exasperado.
—Quiero que me dejes pasar tiempo con Nicolás, quiero volver a ser parte de su vida.— Dijo al fin sintiendo menos peso en sus hombros.
—¿Quieres ser parte de su vida?— Río sin gracia. —¿Para que? ¿Para que un día decidas largarte nuevamente?— Bravo.
—No volverá a suceder, Alexander alguien le está haciendo daño. ¿Ya viste los moretones que tiene? — Dijo conteniendo su molestia.
—¿Crees que me importa?.— Guardo su celular después de enviar al parecer un mensaje.
—O ¿Eres tú quien lo está lástimando? ¿Sabes que puedo denunciarte por maltrato infantil?— Amenazo al verlo tan tranquilo.
—Hazlo, anda. Si quieres te puedo llevar a la estación de policía.— Se levantó. —¿Crees que amenazándome vas a conseguir algo?, Te creía menos estúpida.— Exclamó, colocando uno de sus dedos en la frente de keira dándole un pequeño empujón.
—No..no me toques.— Siseó. —No fue mi intención amenazarte, yo solo quiero que me dejes pasar tiempo con el, por favor Alexander.—Rogo.
Keira sabía que se estaba humillando al rogar pero era algo que no le importaba si lograba tener a su niño de nuevo.
—Que patética te vez ansiedad. — Se burló. —¿Crees que voy a aceptar que lo veas después de que no te importo dejarlo solo?.— Se volvió a sentar. —Si era todo lo que tenías que decir, te puedes largar ya. Tu presencia me asquea.—
Keira apretó las manos en puño, quería llorar encerio quería sacar todo el dolor que albergaba en su pecho en esos momentos.
—Por favor, por favor. te lo estoy rogando.— Suplicó.
Alexander observó en silencio.
Pasaron segundos así hasta que decidió hablar.
—¿Quién era el tipo del estacionamiento? ¿De quién hablo cuando dijo que su pequeña los estaba esperando?— Interrogó.
—Ellos no tienen nada que ver en esto así que no tengo por qué responderte. esto es sobre Nicolás. Déjame verlo, ¿Que tengo que hacer para que me lo permitas?— Pregunto al punto de tener un colapsó nervioso.
Ver a Nicolás con la mirada vacía, su cuerpo lleno de moretos la hicieron sentir culpable era algo que nunca podría perdonarse.
Por que al final solo ella era responsable, Nicolás sufrió y sufría por sus acciones.
—¿Entonces no me dirás quién es ese bastardo?, claro está que es no novio pero quiero saber desde cuándo. ¿Acaso el fue el motivo de tu partida? ¿Quisiste andar de zorra y por eso te marchaste?— Pregunto pero al no obtener respuesta volvió a levantarse para caminar hasta donde estaba Nicolás, le quitó los auriculares y el celular. —Es hora de que te vayas.— Le entrego las cosas.
Keira las tomo, sus manos temblaban por la importancia que sentía.
Se dio la vuelta para ir se.
—¿Mamá?— Se detuvo al escuchar la voz de Nicolás. cerró los ojos para después volverlos abrir.
Volvió a girar para ir hasta donde estaba el pequeño.
—Mamá tiene que irse pero pronto volveremos a vernos ¿Si?— Beso sus mejillas. —Te quiero.— Susurró.
Sin querer dejarlo salió del lugar, sin siquiera despedirse de Alexander.
Jayden se encontraba sentado en el suelo, recargando su espalda en la pared.
Cuando escucho la puerta ser abierta se levantó.
Su novia se encuentraba con la cara sonrojada sus ojos cristalinos.
Sabía que la única razón era por que se estaba aguantando las ganas de llorar.
Se acercó, sintió los brazos de keira rodearlo al instante se escucho un sollozo.
—Ey, tranquila. ¿Que paso?. No llores amor.— Quiso consolarla.
—Quiero ir me, llévame a casa.— Pidió entre lágrimas.
Jayden hizo lo que pidió. Salieron del lugar.
Una hora después.
Los dos se encontraban en la cama abrazados.
Keira tenía los ojos cerrados, le había contado todo lo sucedido a Jayden mientras lloraba.
Su cabeza dolía.
Jayden también los tenía cerrados susurrando cosas tiernas y de ánimo.
Estaban teniendo un momento intimó.
—Vas a recuperarlo, ya lo verás. sólo no te puedes rendir amor.— Susurró. aspirando el olor de su cabello.
—Y ¿Si, no?— Preguntó sintiendo el cobertor cubrirla más. Sabía que tal acto lo había hecho su novio. amaba esos detalles de el.
—Veras que si, yo te ayudaré. Podrás estar de nuevo con el pequeño Nicolás.— Aseguró. —Ahora duerme un poco.— La abrazó más.
—Si amor. gracias por apoyarme.— Murmuró soñolienta.
Días después.
Keira abrió los ojos con pereza, al sentir caricias en su mejilla.
—¿Por que duermes en el sofá?— Pregunto Jayden.
—Estaba haciendo un trabajo para la clase de criminología no se en que momento me dormir.— Contesto con la voz ronca por a ver despertado recién.
—¿Has comido algo?— Preguntó su novio.
—No, no he tenido hambre.— Dijo.
—Eso está mal amor, tienes que comer.— Dijo decidido para acomodarla y alzarla en su hombro.
—¡Espera! ¿Que haces?— Pregunto sorprendida para después reír.
—Pase por comida así que te llevaré a la mesa.—Hablo para levantar su mano libre y darle una nalgada a keira.
—¡Ey!— Exclamó.
Jayden la sento en una silla para buscar platos y vasos.
—¿Ya terminaste tu trabajo?— preguntó su novio.
—Si, estaba desesperada por terminarlo pero ahora por fin soy libre.— Metió comida en su boca. el suelo se había esfumado por completo.
—¿Entonces te parece bien si vamos a la playa?— Pregunto y que había notado a keira decaída, había bajado de peso y por las noches no dormía.
Sabía que no solo estaba así por los trabajos escolares si no por Nicolás.
A Jayden era algo que no le molesteba por que sabía el cariño que le tenía al niño y el la amaba tanto como para apoyarla en todas las locuras que quisiera.
Al terminar de comer, fueron en busca de ropa.habian decidió esa misma tarde ir.
cuando tuvieron todo listo,lo subieron al auto.
Unas horas después se hayaban sentados en la arena.
Al llegar a la playa decidieron jugar unos minutos, se la había pasado tan bien que tuvieron que sentarse a descansar.
ahora solo miraban el atardecer.
Keira tenía su cabeza en el hombro de Jayden.
—¿Crees que lo vuelva a ver?— Preguntó, recordando los días anteriores queriendo saber dónde vivía Alexander y poder verlo.
Pero hasta ahora no había logrado absolutamente nada, se la pasaba en sus clases en línea para después las horas libres salir a buscar información de Alexander pero por más que preguntaba nadie le decía nada.
—Si, volverás a verlo. no sobrepienses.— la abrazo. —No pienses en problemas hoy.— Pidió.
—Tienes razon, disculpa.— Miro el mar.
Tan relajante.
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"Me abrazas y siento que tengo todo el amor del mundo."