UN AÑO Y MEDIÓ DESPUÉS. Keira camino al buzón para sacar el correo que ese día les había llegado. Leyó el destinatario de cada carta hasta pasar una que tenía su nombre, entró a la casa dejando las demás en la mesa. Con curiosidad la abrió dándose cuenta que era una invitación para ver el trabajo de Kiara. Iba a presentarse en un museografía estaba tan feliz por su amiga y tenía la esperanza de poder asistir aún que no sabía si Alexander se lo permitiría. —Mamá tengo hambre.— Llegó corriendo Nicolás. Keira dejo la invitación en su cama. —Vamos te prepararé algo rico.— Tomo su mano para dirigirse a la cocina. —Mamá, ¿cuando termine podemos jugar en el jardín con el balón.?— Se sentó en la barra de la cocina. —¿No irás esta tarde con tu padre a las prácticas?— Preguntó preparándole

