"6 de Enero de 1940" Aun estando a unos pasos de aquel hombre, Leonor no conseguía distinguir su rostro. Estaba oscurecido por una extraña sombra. Notó un extraño olor. Era como si el aire que le rodeaba oliera a putrefacción y a flores a partes iguales. El ambiente estaba tenso. No solo porque en la casa hubiera un hombre al que no le veía el rostro. Era todo lo que rodeaba aquella noche. No estaba siendo una velada muy normal. —¿Quién es usted? – volvió a preguntarle –. Su cara... —¿De verdad no sabes quién soy? Leonor se encogió de hombros. El señor se acercó a ella. Las puntas de sus pies se tocaban. Aun así, su cara seguía sin poder reconocerse. —Hace mucho que no nos vemos, pequeña Leonor. Mucho tiempo. Aun así, esperaba que no me hubieras olvidado. No es que le hubiera olvi

