Cuando vi su camioneta en la entrada principal solo agradecí que Bianca siempre usará la calle que daba al jardín trasero. Rainer abrió la puerta para mí y solo entre en conciencia de lo que estaba haciendo una vez la puerta se cerró en mi cara. Él no tardó en dar la vuelta y subirse al lado del copiloto. Mire a un costado de la casa, en donde se encontraba la entrada del personal, mis incompetentes guardaespaldas estaban corriendo en nuestra dirección. Seguramente iban a decirme que debía esperarlos antes de ir a ningún lado, pero yo solo pensaba que no valía la pena. En realidad, podía haber muerto y ellos no habrían sido nada más que adornos. Ahora que lo pensaba, mamá había escogido mal al contratarlos. Rainer encendió el auto y nos fuimos de ahí, sonreí. —Acabas de dejar a mis gua

