Ya había dejado de llorar y me encontraba bajando las escaleras para comer. Que reconfortante es llorar. -¡Kylie la cena!- llama mamá -¡En eso estoy!- grito ya llegando a la cocina. Llego al lado de mi madre para ayudarle a colocar la mesa. -Cariño prepare espaguetis espero te gusten.- dice y se gira a mirarme. -¡Oh cariño! ¿sigues llorando?- dice tocando mis mejillas. Le dedico una sonrisa débil y limpio las lágrimas que inconscientemente seguían cayendo. -Tranquila ya estoy bien, necesitaba sacar ese sentimiento.- agarro unos platos y voy a colocarlos en la mesa. Esta tiene un hermoso mantel color blanco, el favorito de la abuela. Aún conservaba esa mancha de color rojo que provocó Jason y Marcos al jugar con el vino del abuelo. Mi abuela decía que aquellos vinos le recorda

