El sol brillaba en el jardín, iluminando la escena familiar de Liam y Lore jugando juntos. Caleb y Penélope se sentaron en un banco, observando a sus hijos con sonrisas en sus rostros. —Mira cómo corren —dijo Caleb, riendo—. Son como pequeños torbellinos. Penélope se rió. —Sí, tienen mucha energía. Me alegra verlos tan felices. Caleb pasó su brazo alrededor de Penélope, y ella se apoyó en él. —Me encanta verlos crecer —dijo Caleb—. Son la luz de nuestra vida. Penélope asintió. —Sí, lo son. Y nosotros estamos aquí para guiarlos y apoyarlos en cada paso del camino. Liam y Lore se acercaron corriendo al banco, riendo y gritando. —¡Papá, mamá! ¡Mira lo que podemos hacer! —exclamó Liam, mostrando un pequeño castillo de arena que había construido. Caleb y Penélope se rieron y los felicitar
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