CAP. 33 - BELLA Y EDWARD A Bella el cansancio se le notaba en los ojos, aunque su corazón continuaba firme: sus hijos eran su motor. Mientras su ex esposo dilapidaba dinero en sustancias prohibidas y juegos de casino, ella se convertía en el sostén único de la familia. El último trabajo que había conseguido era limpiando oficinas, recorriendo pasillos silenciosos con la esperanza de que cada hora extra significara comida en la mesa. Apenas descansaba, y ya estaba en la panificadora del paraje, amasando pan con manos fatigosas pero llenas de buenos propósitos. Y aunque la injusticia la golpeaba, Bella no se permitía decaer. Sabía que sus hijos merecían un futuro diferente, lejos de las sombras que había dejado su ex. Con el tiempo, Bella comenzó a descubrir que su esfuerzo no solo man

