Capítulo 12.

1640 Palabras

Llegué al jardín de esculturas con la deliberada antelación de quien domina el tablero, moviendo mis piezas con una calma que no sentía en absoluto. El lino de mis pantalones, de un color gris piedra, creaba una sinfonía silenciosa con cada paso, un contrapunto a la calculada quietud que pretendía proyectar ante el mundo. Sobre mi piel, una camisola de seda color marfil se sentía como una segunda piel, oculta bajo una chaqueta de corte masculino que me confería un aire de estudiada indiferencia, como si acabara de salir de mi propio estudio. Elegí mi posición junto a una mole de hierro oxidado, una escultura de ángulos imposibles y filos cortantes que desgarraba el aire sereno de la tarde. La obra, titulada “Contrapunto Roto”, se erigía como un tótem de nuestra propia dinámica: una maraña

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR