Kakashi se detuvo en la puerta y miró a Iruka con una mirada de lástima. "Lo siento, Iruka. No es tu culpa. Yo no estoy bien hoy". Iruka no pudo responder. Las lágrimas le corrieron por la cara, sin poder controlar el dolor que lo inundaba. Kakashi salió del aula, dejando a Iruka solo en la oscuridad. Iruka se quedó sentado en la silla, con el cuerpo roto y el alma desgarrada. No podía entender qué estaba pasando. Kakashi era su pareja, el hombre que lo amaba. Pero ahora lo rechazaba, lo dejaba de lado en su momento de necesidad. Iruka se quedó llorando en silencio, sin esperanza de que algo cambiara. Su corazón se rompía en miles de pedazos, cada pedazo lleno de dolor y de tristeza. Iruka se acercó a Kakashi, sus ojos llenos de una mezcla de esperanza y desesperación. "Dime, Kakashi,

