Naruto, en el segundo piso, escuchó su canción favorita. Sus ojos brillaron con alegría. No pudo evitar dejarse llevar por el ritmo. Con un movimiento elegante, comenzó a bajar las escaleras. Los alfas del salón, al verlo descender, se alinearon a los lados de la escalera, extendiendo sus manos, ansiosos por tomar la de Naruto. La expectativa se palpaba en el aire. Naruto llegó al final de la escalera. Un mesero se acercó y le ofreció una copa de vino. Naruto la aceptó y comenzó a caminar con tranquilidad por el salón. Las sonrisas y las miradas coquetas se dirigían hacia él. Todos esperaban saber quién sería el afortunado de bailar con él. Kushina, en la parte superior del salón, observaba con entusiasmo, pero una sombra de duda la invadió. ¿Dónde estaba Itachi? ¿Por qué no estaba en

