Ese día Chul Sung no salió a hacer ninguna diligencia, quería quedarse en el apartamento descansando, estaba harto de tener que lidiar con tantos problemas, se juró a si mismo que tan pronto regresara del desfile de Japón mandaría todo a la mierda y se quedaría solo con su negocio. Las llamadas de personas preguntando por el paradero de In Sook lo tenían harto, sumado a los cientos de problemas legales de la herencia y su empresa que no daban tregua. Además, ese día era la visita de Tristán y no iba a negar que sentía miedo de lo que fuera a ocurrir. In Sook despertó y se quedó quieto observando el techo blanco, cada día se sentía más ligero, el dolor estaba disminuyendo, de a poco pero disminuía, aunque en momentos era inevitable pensar en que algo le hacía falta. Desde la últim

