(Mía y B) Ahí estaban, los cobradores frente al destartalado departamento de Mía; B todavía no puede creer que había cedido ante los chantajes de una niñata -Que para terminar de colmarla había robado su preciado reloj-, pero así resultaron ser las cosas. — Aquí, ese era el último. — B terminó arrojando al que faltaba sobre la pila humana que había formado en el suelo. — Eran siete ¿No es demasiado para ser cobradores mandar siete a una jovencita? ¿Qué clase de factura de servicios puede ser tan costosa? — Sí, ese es el problema; no le debo servicios a ellos precisamente... Sí, estoy segura de que los cobradores de servicios no son tan feos, y tenían pelo. — Sin ningún tipo de pudor Mía tomó el rostro de uno de los cobradores solo para ver su cara tatuada y con cicatrices. — Definitivam

