Literalmente, aquel fue un largo y bastante productivo día. Después de que German le pidiera a Jane que le esperara en la camioneta, hizo una llamada para pedirle a su chófer que se tomara el día libre. —Pero, señor —se escuchó la voz del hombre—. Yo pensé que... —Estaré bien, en serio. —¿Lo acompañará alguien de escolta? —Hoy no. El chofer no quería rendirse tan fácilmente. Su jefe parecía haber perdido la cabeza. Era un hombre conocido. Necesitaba protección. Al menos él como chofer portaba un arma y contaba con entrenamiento. —Señor... —Solo tómate el día, ¿de acuerdo? Nos vemos mañana. Y, por cierto, no es necesario que le notifiques a Alice. Aunque aquella orden le pareció extraña a su empleado, no dijo nada. Pensó que Alice en serio estaba enterada, nada podía estar

