La primera vez siendo esposos en la intimidad debía ser algo especial, se supone que desde ahora sólo seremos nosotros dos y que da el comienzo a muchas aventuras como pareja, nos da paso a la exploración y nos permite encontrar aquello que nos gusta a la hora de intimar. Yo creía que la primera vez debía ser algo tierno, no necesariamente pervertido, ni sofocante, ¡se supone que es nuestra primera vez! Lo hemos hecho varias veces antes, pero esta era la primera vez como recién casados y deseaba que fuese especial, sin embargo, hacerlo en una casa ajena es realmente desvergonzado. ¡Accedí! Lo peor es que acepté esto, sin esperar que pasaríamos de hacerlo en el salón, a hacerlo en la escalera. No había ningún mueble cómodo para hacerlo, en la escalera él estaba por detrás de mí tomándome

