El pasto era de color verde, el viento movía los árboles, su cabello y su ropa. Caminaba con rapidez tras ese pequeño niño, pero parecía nunca alcanzarlo. - No te vayas —Decía con lágrimas en los ojos - por favor mi rayito de luz ... no te vayas, no me dejes ...— Estiro su mano y estaba por tocarlo sin embargo se detuvo. - Despierta —Escucho a lo lejos - por favor mi amor, despierta ... no me dejes —Esa voz ... miro a todos lados buscando de dónde provenía. - perdóname por favor ... te amo ... regresa a mí - - ¿Hay alguien? —Pregunto con el corazón latiendo rápidamente. - ¡Hae! ¡No! ¡No me dejes, chiquito! - - ¿H-HyukJae? —Todo a su alrededor se marchitaba, la luz se apagaba - ¡H-HyukJae! —Volvió a gritar, sintiendo como el aire faltaba en sus pulmones - H-Hyuk ...— Tartamudeo.

