HyukJae salio de su habitación, eran pasadas las doce de la media noche. Miro la puerta de la habitación de DongHae y se acerco abriéndola con cuidado. La imagen del grisáceo dormido le hizo sentir un millón de sensaciones, y es que verlo de esa manera era como ver a un ángel. Con cuidado de no despertarlo acaricio su mejilla. - N-no —El pelinegro aparto su mano - p-por favor no —Un sollozo salio de sus labios - ¡no, mi bebé no! ¡No te lleves a mi bebé! - - Oye ... niño ...— Llamo. - No no... - - ¡DongHae! —Tomo sus hombros, haciendo que Hae abriera los ojos asustado. - ¡M-mi bebé! —Miro a todos lados con los ojos llenos de lágrimas. - Hey ... hey —El pelinegro llamo suavemente - cálmate ... todo está bien, chiquito - - H-Hyuk —Su voz salio quebrada - m-mi bebé, soñé que me quita

