–En todo pensó tu mamá ¿no?–Le dije sacando de la nevera jamón, queso y aderezos. –Bueno a mí me gustan los sándwich de desayuno ¿y a ti? –También. –Lo miré de reojo, estaba sentado en la mesa con las piernas abiertas y los brazos cruzados. – ¿Sí...cocinas? – ¡Claro que cocino!–Llevé todo a la mesa para armarlo frente a él.–Aunque esto no califica como cocinar, esto es solo…pan.–Cuando me iba a alejar me tomó por la mano y me atrajo, caí entre sus piernas atrapada por la cintura. – ¿De verdad estás feliz?–Me preguntó clavando sus ojos miel en mí. – ¿No se me nota? Bueno tú no me conoces pero así como estoy nunca había estado. –Acaricié su cara, esto era un sueño. – ¿Y tú? Yo soy una principiante pero…–Rió de repente a carcajadas. –…tu. ¿Qué pasa? Seguía riendo escondiendo la cara en

