Perdonar

2764 Palabras

Abrí los ojos aliviada. La luz de la mesita de noche a mi derecha estaba encendida y él se encontraba de pié  junto a la ventana con una taza en la mano. Lo veía de perfil y tal como su madre dijera el día de la boda: era un pan dulce. No me moví para que no me notara, parecía preocupado, sus ojos fijos afuera ¿en qué pensaba? Se volteó y me vio. –Yvonne–Solo se giró a mirarme sosteniendo su taza– ¿cómo te sientes? –Bien. – ¿Tienes hambre? –Un poco. –Te traigo enseguida. Salió dando grandes pasos, me incorporé, arreglé mi cabello, pasé la sábana por mis dientes, saqué el sucio de mis ojos y pasé las manos por mí cutis. Regresó con una bandeja en la mano, la colocó sobre mis piernas y la sola fragancia de la tortilla me enamoró. –Mamá la dejó lista hace rato, come por favor. Me so

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