Alexa me mira con sus grandes ojos verdes, sus mejillas están rojas, no debí decir lo que dije, se me salió, ella esta ilusionada conmigo y no está bien que le haga esos halagos, pero me ha dejado sin palabras lo hermosa que se ve esta mañana, miro de reojo a Laura y lo que tiene en color rojo no son las mejillas sino los ojos. Carraspea incomoda y no se ha movido. Ninguno lo hace. Me adelanto yo, Laura camina a pasos rápidos. —Ven en un rato a mi oficina—dice con tono frio. Alexa afirma con la cabeza y se adelanta a su oficina. —Si me necesitas, sabes dónde estaré—digo yo. —No, ven ahora mismo a mi oficina—dice. Su tono es seco, está molesta. La sigo, cierro la puerta y espero frente a su escritorio, ella coloca sus cosas allí y se toma su tiempo, me mira y hace un gesto para que me s

