Enciendo el auto, ella abre la puerta del copiloto y se sienta junto a mí. Me mira de soslayo y regresa la vista al frente. —Creí que te sentarías atrás. —¿Quieres que me siente atrás?—pregunta con ironía. —No. —¿La ibas a llamar? —¿Qué? —A la qué te dejó el número, ¿O tú se lo pediste? Rodé los ojos. —Eres demasiado celosa. —No son celos, no me gusta compartir lo mío—dice. Sonrió ante su comentario o excusa. —No, estoy ocupado siempre ¿Me ves con mujeres por ahí? Siempre estoy contigo. Sonríe de medio lado satisfecha. —Pues no, es verdad. —No me gustan esas escenas Laura. —A mí no me gusta que conserves esas cosas, su número de teléfono y los condones ¿Compraste los condones? —Para no ser celos actúas bien raro—rio. Ella ríe también baja la mirada. Suelta el cinturón de

