Capítulo 4, Cara de indigente

1350 Palabras
En la mañana tuvo una idea preparar su curriculum, tomó sus maletas y se fue a una inmobiliaria, quería con sus ahorros comprar un apartamento modesto para vivir con su esposo. llegó al sitio y la promotora al verla sola y con maletas, le pareció despreciable así que la atendió de mala gana. —Disculpe aquí no damos limosnas ni somos ningún tipo de refugio para indigentes. Aurora se extrañó un poco por el comentario de la chica, pero ella tenía en claro lo que quería. —Disculpe señorita estoy buscando una apartamento modesto pero confortable y preferiblemente en planta baja. — ¿Un apartamento modesto? creo que has llegado al lugar equivocado. Aquí todo es lujo. la casualidad es que Nicolas había ido al mismo sitio en busca de un apartamento cómodo para dos, sin embargo andaba sin su silla de ruedas y con Fermin. Él había visto a Aurora y corrió al encuentro con Nicolas. —Tu esposa está aquí. La acabo de ver qué hacemos? —¡Mierd4! y ¿qué hace la cerecita aquí? Fermín lo mira con un gesto cómico y le responde. —¿Cerecita? no me digas que estuviste pensando en lo de volver esto del matrimonio en algo real. — No, no claro que no imbécil, yo solo quiero… olvídalo debes ocultarme. —Pues no se, metete en el baño, ¡Oh no no ahí viene! Nicolas no tuvo opción que esconderse debajo de una mesa y Aurora vio a Fermin y lo reconoció y se acercó. —Hola Fermín ¿que haces por aquí? El se rasco su cabeza y luego respondió con torpeza. —Ehm…solo buscaba apartamento. —Igual yo, pero la promotora me vio cara de indigente y mandó a llamar a seguridad para sacarme de las instalaciones, entonces decidí irme, buscaré en otro sitio. Fermin estaba cerca de la mesa donde estaba escondido Nicolas y de pronto sintió un golpe detrás de la pierna. —¡Auch! Aurora y tú buscas apartamento, ¿para qué?—cruzó los brazos para aguantar el dolor. —Si, se que mi ex suegro no dejara a Nicolás en la mansión y mi padre me echó de la casa ayer, así que con mis ahorros compraré algo modesto hasta que consiga trabajo y así ayudo a Nicolás también. —¿Y qué es lo que te hace querer ayudar al discapacitado?—lanzó el pie con fuerza Hacía atrás pegando en el brazo de Nicolás. —¡Ay no le digas así! odio cuando se refieren a alguna persona así, pero bueno por que es mi esposo y lo voy a ayudar. Nicolas escuchaba todo y le daba ciertos toques en la pierna a Fermin, a los que interpretaba como una señal para seguir sacando información a la cerecita, como le comenzó a decir Nicolas. —¿Tienes dinero para comprar el apartamento? —Algunos ahorros, se que pagaran una parte, pero cuando trabaje será más fácil. Estas palabras hacían que Nicolas sintiera ternura por la chica. —Señorita debe salir de este lugar ¡chu, chu! La promotora de ventas sujetó a Aurora del brazo y la llevó de manera forzada a la entrada, ella sentía vergüenza porque estaba Fermín allí viendo todo. Nicolás desde su escondite, le dice —Ayúdala pendejo y haz que le den el mejor apartamento, ahora eres el jefe. Fermin salió corriendo tocandose donde Nicolas le había golpeado. —Disculpe en mi empresa no permitimos que traten a las personas de esta manera, ¿que le ocurre señorita ? es usted muy grosera. La mujer se detuvo de golpe y palideció, ellos nunca se habían mostrado como jefes o dueños de la inmobiliaria, así que los empleados sólo conocían al encargado. — Lo siento mucho señor… —Fermin monteverde, el dueño de esta inmobiliaria, te ordeno que asignes el mejor apartamento con el cincuenta por cien porciento de descuento. Las mujeres estaban impresionadas, la vendedora reaccionó y ofreció disculpas. —Lo siento mucho señor Monteverde, yo simplemente quería hacer un buen trabajo. —Haz lo que te dije…¡ah! y ten en cuenta que esta será tu última venta. La mujer se fue, pero de una vez comenzó a llorar. —Fermin no sabía que tú eres el dueño, de verdad muchas gracias, estoy impresionada. —No te preocupes, es más se te dará un año libre, posterior comienzas a pagar. — ¡Que! Esto es una maravilla, llamaré a Nicolás para contarle. Fermín le hizo señas a Aurora y la llevó un poco más a la oficina alejándola del escondite de Nicolás, quien seguía escondido, al escuchar que lo llamaría por teléfono y ver qué se alejaban, salió gateando del escondite hacia la puerta trasera. Corrió hacia el auto y buscó la silla de ruedas, una que siempre guardaban en la maletera del auto, habían pensado en todo. La saco se sentó y su teléfono sonó, el respondió la llamada y se comenzó a dirigir a la entrada de la agencia. Aurora lo vio y se sorprendió. —Ah no te dije, él anda conmigo—dijo Fermín un poco nervioso. Aurora se acercó y lo saludo muy contenta y notó sudor en su frente. —Oye Nicolás, que bueno que estés aquí. Tu amigo es el dueño de ésto, nos ha dejado un apartamento con un año libre y al cincuenta por ciento de descuento, es una maravilla ¿verdad? Nicolás sonrió al ver lo alegre que estaba Aurora, aunque también vio el pequeño hematoma en su mejilla. —¡Ven acércate un poco, Aurora! Ella se acercó con duda y se colocó a su altura, otra vez sus ojos se encontraron, Nicolás tocó suavemente la mejilla y preguntó. —¿Qué te ocurrió? Tienes una lesión en tu mejilla. —No es nada me golpee con… —Odio que me mientan, así que dime la verdad, estoy paralítico más no soy idiota. Aurora sintió un poco de nervios y dijo con vergüenza. —Mi…padre, me golpeó, él lo hizo por haberme casado contigo. Nicolás lo maldijo mentalmente no quería demostrar mucho interés por la chica. —Lo siento mucho. Fermín se acercó y les entregó las llaves del apartamento. —Está todo listo, aquí tienen sus llaves. Aurora lo vio extraño y le preguntó. —¿Pero y el resto de documentos? —No te preocupes por eso, después se envían. Salieron de allí y fueron hacia el apartamento lo extraño es que este estaba amueblado y con todas las comodidades, muy bonito y lujoso. En realidad era el apartamento de Nicolás uno que había adquirido hacia algún tiempo. Fermín decidió dejarlos solos y Aurora estaba emocionada. —Esto es muy bonito, mejor de lo que había imaginado, es incómodo para ti por la silla de ruedas, pero movere algunos muebles para que tengas más espacio. —Si, está bien. —Tienes hambre, puedo ir hacer algunas compras y preparar almuerzo. Nicolás la miró fijamente, el estaba buscando en ella un error, un defecto, pero no lo encontraba y no entendía por qué lo trataba así. —¿Por qué lo haces Aurora? Ella estaba distraída revisando todo y responde con otra pregunta. —¿Que cosa? —Tratarme así, ni siquiera me conoces, ¿es por lástima? Aurora lo miró y se acercó a él despacio y con su vos suave y delicada le dijo. —Ahora eres mi esposo Nicolás, se supone que la esposa atienda a su esposo. —Si, por su puesto, pero no nos amamos, esto solo fue por venganza. —Pero podemos hacerlo realidad…digo podemos hacer que funcione si lo proponemos o si así lo quieres. —¡Ahm!..yo no sé que decirte, yo puse el anuncio solo por molestar a mi hermano. Además no tengo que ofrecerte, no puedo trabajar. —Y crees que no lo sé, ví la forma como te trataron y como se expresaba Kevin de ti. Pero tranquilo seremos los esposos Brown para el mundo y aquí podemos ser amigos. Yo trabajaré, es más por la tarde saldré a buscar empleo.
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