Llanto

1203 Palabras

Volví a la cama y esta vez sola, sí, rechacé a Irina, al final me arrepentí, no quería nada que dormir y desear que todo esto fuese una maldita pesadilla. Me quedo ahí, recostada sobre la cama, con la espalda hundida en las sábanas que aún huelen a detergente y suavizante caro, ese olor que debería reconfortar, pero que ahora me asfixia porque me recuerda lo mucho que estoy dependiendo de la bondad de otros para no hundirme del todo. Irina cierra la puerta con suavidad, casi como si temiera que el más leve ruido me hiciera estallar en pedazos. Supe que quiso quedarse, que en realidad no quería dejarme sola, pero le pedí que lo hiciera y, por suerte, me entendió. Agradezco esa sensibilidad, porque la mayoría no lo hace; la mayoría insiste en que “no debo llorar”, en que “todo estará bien”,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR