20 de mayo Me senté nuevamente en el sillón, apoyando mis pies en el regazo de Nico. El pelinegro elevó un poco mis piernas para que la sangre fluyera. Pocos segundos después empezó a hacerme masajes en la planta de los pies con delicadeza. Apoyé mi cabeza en el sillón mientras observaba como él me masajeaba sin apartar la mirada de la película que estaba puesta en el televisor. Seguíamos estando en mi viejo departamento, pero faltaba poco para que nuestra nueva casa estuviera lista. —Nico— lo llamé dulcemente. Sin elevar la voz para no despertar a Benja, quien dormía plácidamente en su cuarto. —¿Sí?— dijo él, sin apartar sus ojos azules de la escena de acción que sucedía en ese momento. Me aparté el cabello de la cara, pero cuando un mechón marrón volvió a caer justo frente a mis o

