El timbre sonó, así que me dirigí a abrir la puerta, pues había solicitado a los guardias que dejarán pasar a las personas que decían que se dirigían a mi departamento.
Abrí la puerta y a la primera que ví fue a Alicia, la hermana de Jasen.
—Hola Aranza, tenía años sin verte —se acercó a abrazarme y le correspondí a su abrazo—, nunca imaginé que nos volveríamos a ver precisamente para escoger tu vestido de novia.
—Alicia, me alegra mucho verte después de años y que sea precisamente para este momento —dije y sonrió.
—Me da un alivio saber que tú eres la prometida de mi hermano, se lo fuerte que has sido y todo lo que has pasado para estar precisamente aquí —dijo y me dio otro abrazo.
—Ahora sí, no te quedes aquí, pasa —dije y asintió.
Antes de que cierre la puerta, volvieron a tocar la puerta y abrí.
—Se que mi tía está aquí, déjame pasar —dijo Isabella la prima de Jasen ¿Qué hacía aquí? Ella y yo no nos llevábamos muy bien, debido a malas prácticas en el trabajo por parte de ella —, si no me dejas pasar, la llamare.
—Pasa, no es necesario que la llames —dije.
Me ofrecí a prepararles un té para las personas que estaban en el departamento y pedí una tartaleta de mora.
—Yo te ayudo —se ofreció la prima de Jasen y rodé los ojos.
—No es necesario, yo lo hago sola —dije.
—Aranza, déjame ayudarte —insistió la muy clínica y sonreí forzadamente.
—Déjate ayudar, querida —pronuncio la madre de Jasen y accedí.
Cuando llegamos a la cocina tomé la tetera para hervir el agua para el té, Isabella se sentó en una silla de la isla de la cocina.
—No sé cómo mi primo se fijó en ti —dijo y rodé los ojos, sabía que la muy serpiente esa venía solo a joderme la paciencia —, teniendo muchas mujeres más bonitas sin hijos...
La interrumpí.
—Tienes razón, él podría haber tenido muchas mujeres más bonitas, pero lo que me diferencia con ellas es que aparte de bonita soy inteligente y tengo muchas más virtudes que me hacen única—mencione y sonrió —, mientras ellas solo siguen siendo bonitas.
—Bueno, yo solo decía —dijo —, ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Claro —dije.
—¿Cuánto tiempo tienes de relación con mi primo? Digo, porque tú bebé no tiene más de seis meses.
No sabía que responder, eso no habíamos pensado con Jasen, y yo no quería contar la historia de mi hijo.
El timbre sonó y corrí a abrir la puerta, era Jasen, quien llegó antes de que llegaran los vestidos que la señora Erika ordenó que traigan.
—Hola mamá, Buenos días —saludo Jasen a su madre dejando un beso en la mejilla de ella.
—No deberías estar aquí, pronto es la prueba de vestidos y es de mala suerte que veas a Aranza con el vestido de novia—lo regaño su mamá y reí.
—Buenos días, cariño ¿Cómo estás? —me saludo Jasen dejando un beso en mi frente y le sonreí, luego se dirigió a su madre —, no he venido a quedarme todo el día mamá, es solo que vamos a escoger el lugar y Aranza está un poco indecisa.
—Si señora Erika, he hablado con Paola y ella nos llevará a 2 de los lugares que escojamos —explique.
—Si mamá, luego yo me iré a seguir trabajando, además aproveche está oportunidad para saludar a mi futura esposa —dijo Jasen tomando mi mano, dejando un beso en mi mano y su madre asintió.
—Ya se irán a vivir juntos y hasta se han de aburrir —dijo Isabella entrando a la sala.
—No creo que se aburran estos dos tortolitos —intervino Alicia y reímos.
—Necesito hablar contigo — susurro Jasen en mi oído y asentí.
—Ven, vamos a mi habitación—mencione y luego mire a la madre de Jasen—, se lo encargo un momento, ya regresamos.
—Los tortolitos quieren su privacidad —dijo Alicia.
—Exactamente —respondió Jasen y lo guíe hasta mi habitación.
Entramos a mi habitación y una llamada interrumpió cuando Jasen estaba por hablar, así que le pedí un momento y salí de la habitación.
Llamada
—Alo, buenas tardes
—¿Cuánto crees que va a durar tu falsa felicidad? —pronunciaron del otro lado de la línea
—Yo no te tengo miedo —respondí
—Esas mismas palabras hace cinco meses escuché, y esa misma tarde la persona que las dijo falleció, creo que deberías tener miedo—dijo
—Yo no te tengo miedo, haz lo que quieras, mi hijo es mío y de nadie más, así va a ser, ya lo veras —dije antes de finalizar la llamada.
Fin de llamada
Ingrese nuevamente a mi habitación y Jasen se encontraba mirando un portarretrato en dónde aparecía con mi madre y mis hermanos.
—Te pareces mucho a tu mamá ¿Te lo han dicho? —dijo y me entrego el portarretrato.
—¿Qué me ibas a decir? —pregunte ignorando su comentario anterior.
—Esto te dejaron en la recepción —me entrego un sobre y sabía que era del padre de Liam.
No cantes victoria, si llegaras a ganar en el juicio haría todo lo posible y hasta lo imposible para tener a mi hijo conmigo, cuídate. Ten una linda luna de miel.
Dentro del sobre se encontraba una foto de Liam recién nacido.
—Es un completo imbécil —dije haciendo pedazos el papel.
—Nadie te quitará a Liam, deja que de esto yo me estoy encargando, solo tienes que confiar en mi —dijo y asentí
—Confió en que así será, Jasen, o sino todo esto estaría siendo un completo error —pronuncie y su semblante cambio
—Estas a tiempo de no hacerlo, Aranza —dijo y se dirigió a la puerta
—Jasen...
—Mira esto nos conviene a los dos, pero tampoco voy a obligarte, yo te di la propuesta, tú la aceptaste, sin embargo, vuelvo y menciono que no quiero que te sientas obligada —menciono
—Confió en ti, pero admito que tengo miedo de que al final si me quiten a Liam —respondí y se acercó a mí.
—No dejaré que pase eso, yo di mi palabra y sabes que la cumplo, una vez que acabe nuestro matrimonio, Liam va a seguir siendo mi hijo y tendrá todo mi apoyo y protección, en especial porque ahora estoy comprobando que ese malnacido es un maniático —pronuncio—solo confía en mi ¿Sí? — asentí—, ahora vamos antes de que piensen que andamos haciendo otras cosas.
Reímos y salimos de la habitación, por lo menos estábamos teniendo una buena convivencia.
Isabella había servido el té con Alicia y Paola se acercó a nosotros nuevamente con la Tablet para enseñarnos las fotos de los lugares para la recepción y con Jasen nos dirigimos al balcón pues adentro estaba siendo un completo caos.
—Aranza, yo no tengo ni la más mínima idea de esto —dijo mientras pasaba las fotos como si fueran historias de i********:.
—Yo tampoco, pero ambos nos sumergimos en esto —dije y me miró.
—Tienes razón, aunque bueno cuando te cases nuevamente pues ahí si vas a escoger el lugar de tus sueños —dijo y me reí.
—No creo casarme nuevamente, así que disfrutaré esto —dije y se rió.
—Yo debería decir eso, no me imagino planeando de nuevo una nueva boda después de que nos separemos —menciono y me señaló una de las imágenes, ese era uno de los lugares que me habían gustado -era dentro de un club ubicado a afueras de la ciudad-, era bonito —, este me gusta.
—Ahora busca otro lugar, señor no me voy a casar —dije y lo miré por unos segundos—, ¿Quién sabe y encuentres a la mujer correcta?
—¿Quién sabe y encuentras al hombre correcto? —contraataco y lo mire de manera divertida
—Eso no se vale, yo pregunté primero —me quejé.