Sofía. Escucho todo lo que Joshua me dice sin hacerle ninguna interrupción, él llora durante toda la historia y yo también lo hago luego de no poder contener el nudo en mi garganta. Mientras más lo miro, más identifico lo veo a Pamela cuando llora, incluso tienen los mismos gestos y generan en mi lo mismo: un corazón roto. Odio escucharlos llorar, porque me duele el corazón. —Mi amor —beso su frente con ternura y seco sus lágrimas, tiene su rostro muy rojo y le cuesta respirar con tranquilidad —, tu hiciste más de lo que pudiste y le has entregado un cuerpo a su familia, no lo abandonaste. —Pero lo maté —niego con mi cabeza y dejo besos en sus ojos. —Le has quitado el dolor y el sufrimiento, no te culpes por haberlo matado, tú no hiciste nada malo, él te lo pidió y aunque duele, er

