**ALAI** Tomé la copa con cuidado, como si el cristal pudiera quebrarse entre mis dedos si apretaba de más. Nunca había probado un vino como ese. Oscuro, aterciopelado. Al primer sorbo, sentí cómo el calor se desplegaba lentamente en mi pecho. Dulce al inicio, pero con un dejo amargo al final, como si también él guardara secretos. —¡Es delicioso! —exclamé sin pensarlo. Por un segundo, bajé la guardia. Cerré los ojos y dejé que el sabor me envolviera. Era… exquisito. Un lujo al que no estaba acostumbrada, pero que mi cuerpo aceptó con la resignación de quien empieza a entender que no todo lo placentero es sospechoso. Cuando abrí los ojos, lo vi. Nicky. Con una media sonrisa dibujada, como si me hubiera estado esperando en ese pequeño instante de disfrute. Pero no le devolví la sonris

