9 COMISARÍA DE POLICÍA DE MERSEYSIDE, 1999 Izzie Drake permaneció frente al espejo de la pared trasera del servicio de señoras durante unos minutos después de que ella y Ross regresaran de la morgue. Al contrario que los espejos más pequeños que se hallaban sobre los lavabos del otro lado, aquella era una versión de gran tamaño, sabiamente colocada por alguien lo suficientemente previsor como para darse cuenta de que, las mujeres especialmente, podrían querer revisar su aspecto general antes de salir a las calles para continuar su lucha contra el crimen. En la práctica, permitía a las oficiales uniformadas asegurarse de que no había nada fuera de lugar y de que su apariencia era la exigida para representar a la policía de Merseyside. Independientemente del motivo, Izzie agradecía la opor

