Primera vez. Capítulo 2

3233 Palabras
Nora Continuar viendo al hombre que tengo enfrente es todo un desafío. Jamás en mi vida me había encontrado con un hombre así de perfecto y completamente intimidante, lleno de poder y autoridad que cualquiera puede sentirse pequeño. —Ya veo...—susurra escaneado mi cuerpo de arriba a abajo, mientras sorbe un poco de su alcohol—No te culpo, es bonita. —Por favor hermano, es más que bonita...es perfecta—las palabras de Tom me hacen ruborizarme, pero la mirada de señor Spencer me hace cenizas que se desesperan por querer arder en fuego. Tom me ofrece asiento mientras que su amigo se posiciona enfrente de ambos, su mirada calcina mi garganta dejándola seca. —¿Quieres algo Nora?—la pregunta de Tom me hace apartar la vista de la miraba gris que seca mi garganta y inunda mis bragas. —Un martini—pido con la garganta tensa, mientras siento la mirada de aquel hombre en mi. Tom levanta la mano y le indica al mesero que me come con los ojos mi pedido. Suspiro tratando de controlar mis nervios y mis piernas temblando con un escalofrío caliente al sentir como su respiración llega hasta mi. —Señorita...su martini—el mesero me entrega mi bebida, pero al tomarla siento como un papel se enreda en mis manos. Un golpe fuerte en la mesa hace que el retroceda, la mirada de Tom se dirije hasta a su amigo y la mía se encuentra con el observando como su furia se desata en segundos. —Quien mierdas, te crees para darle tus pendejadas —aprieta su mandíbula tan fuerte que escucho sus dientes rechinar. El señor Spencer que no tiene nada de señor ya que le calculo unos cuantos años más que yo, demuestra su molestia haciendo retroceder al mesero y tomar el número que me dio para desaparecer en segundos. —Disculpa Nora, mi amigo es más proctetor que yo—las disculpas de Tom no me hacen apartar la vista del hombre que tengo enfrente maldiciendo en varios idiomas. Su vista vuelve a mi demostrando que...¿tambien esta molesto conmigo?. —Tranquilo, estoy acostumbrada a que muchos hombres quieran estar cerca así que sólo platicamos un rato—Tom alza una ceja mientras analiza y le molesta mis palabras, pero nadie es dueño de mi, y eso lo dejo claro siempre. —Tal vez no deberías aceptar nada de ellos—el comentario de Demon me sienta mal, ya que no tiene nada de malo que quiera conversar con alguien nuevo. —No soy una muñeca para sólo ser admirada en una vitrina—respondo tragandome el miedo que inunda en mi garganta. —Pero no cualquiera debería acerca a ti—habla fuerte y con una seguridad enfermiza, no se por que siento que estamos peleando como si fuéramos una pareja enfrente del chico que hace poco me gustaba o me gusta. —Hermosa, Demon tiene razón, no deberías dejar de cualquiera se acerque a ti—el comentario de Tom me hace beber rápidamente tomo mi martini por mi garganta. Me jode que se crean mis dueños o que quieran manejar, por eso simplemente no mantengo una relación con nadie. Terminó mi bebida dejando el vaso vacío en la mesa demostrando mi molestia. —Creo que será mejor que me retire—Tom se levanta algo molesto por mis palabras mientras Demon se mantiene sin inmutarse por mi acción, con su mirada color gris calcinandome. —Siéntate—me ordena haciéndome parpadear varias veces, quien demonios se cree para ordenarme. Se perfectamente que el podría ser mi jefe mayor desde mañana, pero ahora y fuera de mi trabajo no puede ordenarme. —Cariño, aún es joven la noche—las palabras de Tom no me tranquilizan, sigo fulminando al hombre que tengo enfrente y el hace lo mismo. —Lo siento Tom...—Suspiro tratando de mantener la calma—Lo siento señor Spencer, pero me tengo que ir. —Te acompaño—se ofrece Tom mientras asiento desafíando al hombre que tengo enfrente. Es simplemente hermoso y perfecto, pero eso no le quita que yo no me dejó manejar por nadie que no sean mis padres. Tom toma mi mano y yo la acepto dándome la vuelta hacia la salida, siento intensamente la mirada gris en mi espalda clavandose con fuerza en mi cuerpo, haciéndome sentir pequeña, nerviosa y más que húmeda. —Lo siento Nora, Demon puede llegar a ser un poco explosivo—asiento bajando las escaleras con el hasta llegar al final. —Tranquilo... Tom por que no le mencionaste a Laila de nuestro inconveniente—cambio de tema queriendo olvidar la mirada gris que sé que está noche me torturará. —Porque no hay nada que mencionar. —Sabes que mañana podrias llegar a ser mi jefe ¿verdad?—pregunto algo incómoda al saber que nadie le esta prestando atención a eso. —Cariño, lo laborar no tiene nada que ver con lo personal. —No quiero que piense que me acuesto contigo por un trabajo—comentó saliendo de la discoteca con el mientras un taxi se detiene enfrente mío para llevarme a mi casa. —No te preocupes nadie pensará eso, mira a Demon se acostado con casi toda la revista y nadie lo juzga—no se por que su comentario me sabe a mierda y a un golpe que llega a mi estómago cuando termina de decir tales palabras. Abre la puerta de mi taxi donde tomo asiento y el se agacha para poner sus manos en mi rodillas. —Cariño...no te preocupes, mañana es otro dia—asiento dándole un beso corto en la boca, lo cual lo deja con una sonrisa enorme. Pero al subir mirada detrás de él, Demon esta detras con las manos en los bolsillos respirado fuerte mientras varios hombres de n***o están detrás de él. Respirar se me hace difícil al ver como el aparta a Tom con una sola mano, para cerrar mi puerta azotandola fuerte. Mi corazón se detiene cuando viaja hasta la ventanilla del conductor del taxi seguro e intimidante. —Tengo el número de tu taxi de mierda, tu jodida placa y hasta donde esta el asqueroso y gordo de tu jefe...—mata con la mirada al conductor bajito que me atiende—Si a esta mujer le sucede algo, ten por seguro que mañana no quedará restos de algún cabello tuyo en este planeta—amenaza seguro mientras en mi garganta es difícil de bajar la saliva. —Vamonos...—le pido al conductor que se mantiene tranquilo ya que se nota que es un señor amable. El auto arranca dejando atrás al chico dulce que me gusta y al hombre que me deja hecha un charco en mis piernas y me vuelve una pequeña criatura. **** —Señorita, en cinco minutos la atenderá el señor Davis—me informa una chica alta y rubia en la recepción de la revista, mi amiga se molesto por que me fui sin ella de la discoteca. Respiro profundo tratando de asimilar todo lo que esta ocurriendo mientras tomo asiento en un sillón enorme como hacer que mi amiga no siga molesta. Observo varias de mis fotografías mientras los nervios al mil, tal vez ya tengo el trabajo por ser la chica que le gusta al jefe, pero si mi trabajo no lo convence no quiero nada. —Señorita Cooper, ya puede pasar—la voz de Tom me hace acabar con mi trance. Rápidamente aliso mi pantalón de tela pegado a mis piernas y acomodo mi camisa blanca de botones, para dejar perfecto mi cabello lasio n***o suelto en mi espalda hasta que llega a mi trasero. —Buenos dias...—susurro mientras entró a la oficina de Tom como si ayer no le hubiese comido la boca mientras bailabamos y subimos una escalera. —Buenos días señorita Cooper.—dice contento mostrándome su dentadura perfecta y sus ojos color verde en su mayor esplendor. Por orden de él, la secretaria sale dejándonos solos en la oficina. Me ofrece asiento en una de sus sillas que se encuentran enfrente de su escritorio. —Señorita Cooper, me han recomendado su trabajo y por ello estamos aqui—habla mientras me ofrece una sonrisa coqueta y me guiña su ojo izquierdo de una manera perfecta. —Así es señor Davis...—susurro mientras pasó mi mano por mis trabajos con una sonrisa—, puedo mostrarles mis trabajos. —Sorprendame—responde feliz a mi manera de sonreír pues lo que más quiero es hacer lo que más amo y poder ser exitosa en ello. —Estas son mis fotografías que pude tomarle a unas modelos de la revista Fashiolook...—asiente serio observando mis fotografías —, ellas son pocas, pero son uno de mis mejores trabajos. —No están mal, pero nunca había escuchado de esa revista—asiento ya que esa revista es una pequeña de Denver y pues nada que ver con Posie. —Lo sé, pero aprendí lo mejor se lo aseguro señor Davis. —Bien...¿Que tal un periodo de prueba?—Tom pregunta serio observando mi reacción y de verdad tampoco quiero que crean que tengo este trabajo por que le gustó al jefe. Así que asiento feliz al igual que el. Respiro profundo mientras el comienza a llamar a su personal por el teléfono. —Bien señorita Cooper, le presentaré a su encargados, ellos le mostrarán todo el lugar y le enseñarán todo lo que tiene que saber...—habla tan tranquilo y recto que pareciese que ayer estábamos bailando como unos desquiciados. —Gracias de verdad—me emociono levantando de mi silla y el me imita. Entra una chica de color con rizos enormes y alta a la oficina acompañado de un hombre con piel color aceituna lleno de músculos y alto con los ojos de color verde bellos. —Ella es Dina wells de la área de marketing y el es John McCain el es nuestro fotografo principal de la revista—asiento tomándome la mano a los dos, los cuales sonríen dándome un poco de confianza al estar enfrente de John McCain, quien llegó a fotografiar a la princesa Diana en su viaje a Estados Unidos. —Bien niña...—habla la morena de rizo enormes—, demostraras lo que tienes, cuando yo termine contigo podrás irte con John. —Gracias de verdad—hablo emocionada y todos asiente, me despido de Tom con la mano y sigo a las dos leyendas que tengo enfrente mientras camino a no se donde, pero los sigo como pollito detrás de su mamá gallina. Me enseñan todas la áreas donde hay cientos de estudios de fotografías y cientos de modelos por todas partes. Hay muchos hombres hablando de número y noticias que se centran en publicarlas en la revista, la área de edición también, donde redactan las últimas noticias en moda, diseños, pasarelas y bombas en celebredidas. —Por ahora trabajas conmigo en la área de marketing, donde fotografiarse a modelos nuevas, estrellas en asenso mientras llegas hasta las modelos épicas y super reconocidas como Camila de la Vega—asiento las palabras de Dina mientras proceso toda la informacion—, luego si John aprueba tu potencial, el se convertirá en tu mentor. —Esta bien, de por hecho que daré mi mejor esfuerzo.—me dirije a la oficina mientras sigo agredeciendoles a los dos, John se disculpa pues dice tener un trabajo pendiente y Dina me asigna ir al estudio cuatro a fotografiar a las nuevas modelos de la nueva marca de shampoo, claro ella luego regresará a supervisarme. —¿Donde está Fausto?—me pregunta una modelo mientras enciendo mi cámara profesional y les indicó a los chicos de iluminación que se concentren en dejar el punto en su mejor posición. Escucho como continúan preguntando por el tal Fausto, así que me dirijo con algo de calaña hacia las cinco chicas que tengo que fotografíar como prueba. —Madelin ¿cierto?—me dirijo a la rubia que se encuentra en medio de todas, la cual deduzco que es la líder pues todas prestan atención a su reacción—Fausto no se donde esta...soy nueva y me asignaron que yo... —¿Nueva? —pregunta interrumpiendo y ofendida y asiento segura—No me fotografiará una nueva, exijo a Fausto —todas asienten decididas y ciento la mirada de Dina en mi espalda, si no hago bien esto como John me tomará enserio para tratar de llegar a su altura. —El no está—interrumpo su bullicio—, pero si me dejan tratar de hacer mi trabajo sería mejor. —Quiero las mejores fotos, no me gusta que cualquiera lo haga. —Déjame demostrarte que puedo, si no yo misma me encargo a no volver hacerlo para ustedes y traigo a Fausto.—aseguro a pesar de saber que está en juego mi nuevo trabajo. La rubia asiente dudosa y comienzo de nuevo con las luces y los paneles que le dan la perfecta iluminación a los producto y las hermosas modelos que tengo enfrente. Altas, esbeltas, bellas, exóticas y toda cualquier definición que las hace ver hermosas. Continuó con la sesión disparando flash por todos lados, posiciono a dos con la cabello hacia atrás mientras se sostienen con los codos en la madera blanca con el cabello suelto mientras que el producto se encuentra en medio de las dos rubias que tengo enfrente. Las otras tres se posicionan detrás de la base blanca donde el producto se mantiene ahí enmedio adornando que sus cabellos se encuentran así de bellos por el producto. —Bien chicas...mas viento—pido a los de iluminación mientras que las mujeres se mantienen viendo hacia mi cámara y me emociona observar de reojo como Dina sonríe ante mi trabajo. Le cabello de las rubias y una morena resplandecen muchas más y eso me encanta. Después de dos horas de fotografías las chicas se cambian de traje para poder observar mi trabajo con Dina en la pantalla grande donde las estoy mostrando. —Esta podría ser la principal—habla Dina mientras observa la foto donde dos de las modelos están de perfil viendo el producto y tres atrás observan directamente a la cámara de manera sexy. —¿Madelin que te parece?—la pregunta Dina hace acerca más la foto en la pantalla y Madelin se acerca, me tiemblan las piernas por que si no le gusta, ya la cague desde el comienzo. —La verdad...me encanta—dice y mi corazón se acelera—No eres Fausto, pero dejaré pasarlo, espero mejores aún puedo notar los retoques—dice arrogante pero yo sonrió ante su comentario y desapece con las demás detrás de ella como si fuera su reina. —¿Por que no le dijiste que no las hemos editado?—Me pregunta Dina y niego. —Porque quiero que ella misma se entere. —Eres unica—me dice mientras empaco mi cámara y ella le ordena a los de iluminación que preparen todo para una sesión de modelos masculinos...¿espera que?, los modelos masculinos son mi puta debilidad, son todo el paquete de una mujer cualquiera como yo. —Sean O' pry, sea bienvenido a nuestra empresa de nuevo—las piernas me dejan de funcionar en el momento que Dina dice ese nombre que tan he soñado. Al voltear hacia atrás me encuentro con el modelo más pagado y más perfecto masculino de Runway, con su metro ochenta y cinco y sus músculos perfectos, como se todo eso pues siempre he soñado con conocerlo y pues siempre lo buscaba en Google, pinterest y en cualquier otra red social. Mi mirada amarilla fuerte se encuentra con sus ojos azules que hacen mis piernas desvanecen, cuando lo observo con un traje azul oscuro a la medida con zapatos cafes que le dan un toque relajado, el sonrie con su dentadura perfecta hacia mi y yo le corresponde tímidamente ya que no es un cualquiera es el maldito modelo de Sean O' pry. ¿Que se sentirá estar con un modelo de runway en la cama?, mis pensamientos lujuriosos se detiene en el momento que Dina menciona mi nombre. —Nora Cooper, podrás apreciar tu misma como John fotografía a Sean para nuestra revista. —Mucho gusta señorita cooper—dice como todo un galante—, no sabía que hoy vendrian más modelos femeninas a mi sesión—habla coqueto mientras besa mi mano y yo me sonrojo horriblemente, este hombre hace que cualquiera este a sus pies. —El gusto es mio y no soy modelo, soy fotografa—aclaró mientras mi mano se deliza hasta soltarse de la suya. Sonrió fuerte y el igual analizandome de pies a cabeza. Nuestro momento se rompe cuando John entra seguro azotando las dos puertas principales informando que llegó mi futuro mentor. Dios estos hombres de donde los sacan, hasta John parece modelo con una traje gris claro a la medida. —Comencemos Sean—habla John muy seguro y este le responde asistiendo sin aparta su vista de la mía. Suspiro cuando me da la espalda, este hombre es perfecto. Me posicionó detrás de mi futuro mentor para poder observar como comienza a ordenar todo su equipo de última generación. —Demuestame que pensarán las mujeres cuando se enteren que Sean O' pry, estará en la semana de la moda de Oscar de la Renta. El comentario de John sólo lo hace sonreír, pero cuando se enfoca en mi su sonrisa se amplía y la mía lo devora, su pose de galán con la vista en mi y sus piernas cruzadas en un sillón pequeño con lentes lo hacen ver tan jodidamente hermoso e intelectual. —¡Eso!, ¡demuestra que se pueden enamorar con tal sólo tus ojos! —su vista no se pierde de la mía y yo me sonrojo aún más. La sesión dura dos horas demostrando que de cualquier manera se mira hermoso. Analizando todas las fotos en la pantalla gigante donde el dedo de John mueve las fotos nos unimos y siento la respiracion del modelo en mi espalda. —¿Que te parece Sean? —John le pregunta con Dina a la par y el asiente detrás mío haciendo rezar a Dios que yo no haga una estupidez. —Me encanta, es sublime, con delicadeza, sencillo y sobre todo con una belleza extrema—habla seguro detrás mío, pero no se porque yo siento que no está hablando de sus fotos. —Bien, mañana veremos el borrador ¿que dices? —el asiente ante la pregunta de Dina, así que todos se despiden y cuando estoy por moverme su mano deja un papel en la mía. Sonrió a mi adentro y salgo del estudio con mi maletín y el papel en mi mano contenta de saber que puedo tener una noche para follar con un modelo. Es la hora de almorzar, pero Dina me informa que tienen una reunión con el jefe en la sala de juntas así que puedo salir del edificio. Todo iba bien hasta en el momento que me cambio cuando entre al restaurante de unas cuadras en adelante.
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