Ann reía muy satisfecha por lo que había hecho y Elena la felicitaba por el valor que había tenido. Ni su esposo Berd ni Alex o Charlie sabían de lo sucedido, ellos solo estaban preocupados en borrar la evidencia en la mejilla de su amigo Berd Nattingel que la había causado la bella e insistente Zulema Fillghert. Por sus cabezas nunca pasó la idea de qué la esposa de su amigo Berd los pudiera haber escuchado hablar. Pero desde que Ann notó a su supuesta amiga Zulema tan inquieta supuso que pasaba por su cabeza y por eso la siguió igual que ella, usando una excusa creíble y luego volvió a la habitación y fingió no saber nada. Zulema después de lo sucedido con Berd se había quedado hablando con su hermana menor por teléfono y fue en ese momento que pudo escuchar a su marido y a sus

