Ella, Estaba siempre muy ocupada, ya había pedido la licencia en su trabajo, pero aún no había recibido respuesta, seguía en su práctica de Taichi, se encontraba con su amigo esporádicamente, pues él había comenzado una relación con una chica.
Ella siempre discutía con su amigo, por fijarse solo en las cualidades físicas de las mujeres, si tenían un lindo rostro y cuerpo escultural, esa era; ella le aconsejaba que buscara además de su físico, otras cualidades, no solo su belleza externa, sino también, la interna; había tenido muchas relaciones, pero al final, no pasaba nada más allá, de unas cuantas salidas, sexo y desilusión.
Al parecer ahora había encontrado una chica maravillosa, a pesar de no ser la remamacita, como él se lo dijo. Ella se alegró, quería mucho a su amigo y de verdad deseaba que encontrara una buena mujer, que lo hiciera feliz y lo valorara.
Hablaba con su novio, en las mañanas para darse los buenos días, y en la noche, hacían una videollamada, su amor seguía intacto y se extrañaban mucho.
Un día su amigo la llamó para que se encontraran en un bar con otros amigos y aprovechar para presentarle a su nueva conquista, ella llegó como a las 9 de la noche, todos estaban bebiendo, pero ella no tomó, porque tenía que manejar; salieron como a la una de la mañana, como ellos habían bebido, se ofreció a llevarlos, acompañó a la muchacha, y cuando iban hacia la casa de su amigo, unas luces la cegaron y luego todo fue oscuridad.
Una camioneta se vino de frente y los embistió, su amigo sufrió una lesión en un brazo y algunas cortadas en su cara, en medio de su angustia, logró llamar al hermano de ella, y como pudo le contó, lo que había ocurrido, ella se encontraba inconsciente, y cubierta de sangre, su amigo entró en shock.
Llegaron varias ambulancias, la orden era llevarlos a la clínica donde trabajaba el hermano, él se comunicó directamente con los paramédicos para saber el estado de salud de su hermana y su amigo.
La sala de emergencias era un caos, el personal sanitario, corría de un lado a otro, su hermano llegó, y de inmediato la trasladaron a un cuarto para evaluar su estado, ella no respondía permanecía inconsciente, al parecer había sufrido una conmoción cerebral por el impacto.
Su amigo estaba mejor, pero se encontraba muy preocupado y se sentía culpable, por permitirle que lo acompañara a esa hora a su casa.
El diagnóstico no fue nada alentador, fractura de pelvis y esperaban otros exámenes para saber de qué manera debían proceder y si había más lesiones.
Su hermano era ortopedista, pero claramente por ética profesional, no podía atenderla, Así, que se comunicó con un colega, en quién confiaba mucho, para que la atendiera, estaba muy triste, pero sabía que tenía que llenarse de fortaleza.
(Nota al final del capítulo)
Llamó a su madre, trato de informarle lo menos que pudo, no le dijo que estaba inconsciente, le habló de forma tranquila y le pidió que se quedara en casa que él le informaría todo, y que mejor fuera al día siguiente, habló con su esposa y le pidió que acompañara a su mamá.
Recordó, que la última vez que había visto a su hermana, estaba tan feliz con su relación y su posible viaje a visitar a su pareja; pensó en llamarlo, pero era muy tarde y no era prudente, darle una noticia tan preocupante, prefirió esperar el siguiente día, incluso, así podría explicarle mejor, el estado en que se encontraba su hermana.
Él se levantó y la llamó, ella no contestó y pensó que estaría durmiendo, era sábado, ese día descansaba de su trabajo, además le había dicho que saldría a encontrarse con su amigo y otras personas, seguramente se había trasnochado.
Cuando se disponía a realizar su práctica de la mañana, sonó su teléfono, pensó que sería ella, pero era su hermano, eso lo inquieto, se saludaron y este le contó que ella y su amigo habían sufrido un accidente automovilístico, no le dio muchos detalles, solo le dijo que no se encontraba muy bien, pero que esperaban que todo mejorara después de una intervención que debían practicarle, que estaba en las mejores manos.
Solo atinó a decir, gracias por avisarme, y nada más, quedó estupefacto, devastado, volvió a su memoria, el día del percance de su amigo, quién había muerto en un accidente de tránsito, y esto lo llenó de angustia, se sentó, trató de realizar algunos ejercicios de respiración, buscando calmarse, un poco, sus lágrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas y repetía, por favor no te la lleves, por favor a ella no, rogándole a ese ser Superior, por la vida de su amada.
Nota: “En la mayoría de los códigos de ética, como el código de Buenas Prácticas Médicas del Consejo Médico General, establecen que los médicos no deben tratar a los miembros de la familia. Las opiniones que emanan de estos códigos especifican que los médicos pueden tratar a: familiares y amigos en caso de dolencias menores o en una situación de emergencia, cuando no hay otro profesional de la salud disponible.”