Luca. Juro que hoy no es el día para que me vengan con tonterías, mi humor no es el mejor y todo por culpa de la víbora. La muy condenada apareció de golpe en mi casa, bueno nuestra casa y me hizo una escena porque la instale en la habitación más alejada de la mía. Hizo toda la escena de mujer enamorada y dolida por mi indiferencia lo que me harto y con tal de no escuchar más su voz chillona me la cogí en la cocina. Fue rápido y rudo, no tuve compasión, ni hubo juegos previos. La arrincone contra la barra, le baje los pantalones y la ensarte sin más. Chillaba como una perra en celo y pedía más y más, fueron un par de arremetidas y cuando llego al orgasmo me retire. -No acabaste- dijo sonrojada. -Claro que no, no soy idiota, no usamos preservativo. -Pero me cuido. -Y yo soy el rey Art

