—Tú... Draven se quedó atónito un momento. Él sabía lo que era. Hace varios años, cuando a Cierra le vino la regla por primera vez, se sintió tan avergonzada que fue él quien le compró tampones. Draven estaba en trance, pensando en el pasado. No sabía por qué se habían vuelto así. Pero, obviamente, no era el momento de recordar el pasado. Cierra estaba tan enfadada que su cara se puso roja. Se levantó a toda prisa la falda para tapársela. Casi gritó. —¡Quítate de en medio! Draven la miró a los ojos enrojecidos y retrocedió dos pasos. —Lo siento. Cierra no estaba de humor para escuchar sus disculpas y ni siquiera quería mirarle. Apretó el bolso y se metió en el baño. ¡Bastardo! Maldijo con rabia en su interior. Si Draven no se hubiera vuelto loco de repente en la puerta del baño d

