Kael Estaba preocupado por Selene, así que decidí pasar por la zona de enfermería que habíamos habilitado. Cuando llegué, no la vi en ninguna de las camas. —¿Y mi esposa? ¿Dónde está? Las enfermeras se miraron una a la otra con una expresión de mortificación. —¿Qué pasa? ¿Por qué tanto misterio? ¿Dónde está Selene? —Ella quiso subir a su habitación… dijo que allí descansaría mejor. Sin escuchar más respuestas, salí de allí. Necesitaba verla, estaba muy preocupado por su estado de salud, así ella se negara a darle la importancia que se merecía. Porque la conocía lo bastante bien para saber que estaba intentando disimular, con esa fuerza de voluntad que últimamente la hacía parecer invencible. Pero a mí no me iba a engañar, estaba decidido a averiguar qué tenía. Hasta no saber la ve

