Ian Salí de mi oficina para irme a casa, no me sentía con ánimos de seguir trabajando, la mañana había comenzado muy mal y la verdad es que no me apetecía de nada tener que cruzarme con Lola y fingir que éramos dos desconocidos. Pasé por su despacho y vi la puerta abierta, lo que me llamó la atención ya que ella suele cerrarla para trabajar y cuando no está, me asomé para comprobar que no haya nadie cuando la vi desplomada en el piso. - ¡Lola! - grité al tiempo que corría para arrodillarme a su lado. Revise su respiración y efectivamente estaba respirando, la cargue en mis brazos y corrí con ella para llevarla a un hospital. Los empleados me miraban preocupados y abriendo camino para que pudiera pasar, quizás hubiera sido mas fácil llamar una ambulancia y que la asistieran aquí, pero no

