Volví al hospital ya con una decisión tomada, solo que iba a esperar a que le dieran el alta al rubio y así poder hablar con tranquilidad. Cuando llegué Ana ya no estaba, y Eric estaba dormido en la silla al lado de Ian, quien sonrió de oreja a oreja cuando me vio entrar. — Te dije que vendría, aquí estoy. — hable casi en un susurro para no despertar a su padre, había pasado toda la noche allí y estaba cansado. — Gracias nena, me han dado una comida horrible, ¿Qué te parece si cuando salimos de aquí comemos unas hamburguesas? — Asentí, sonaba tan entusiasmado y alegre que me reconforto el corazón saber que ya se encontraba bien a pesar del susto. Estaba acercándome para sentarme en la silla que estaba del otro lado de la cama cuando mi móvil comenzó a sonar. — Tengo que atender, ahora

