Nadie se movía, Adler me miraba serio, mis ojos iban desde el ogro hacia Ian una y otra vez. La cara del rubio era un concierto, tenia el ceño fruncido y las fosas nasales abiertas, sin duda se estaba cabreando. — ¿Puedes responder Edu? ¿Qué esta pasando? Los gritos se oyen en toda la planta. — Adler se giró y camino hasta el, se detuvo unos segundos y luego hablo — Me están tocando las narices y no creo que quieran conocerme enojado. — se giró hacia mi y antes de irse me lanzó una amenaza — Quiero lo que te pedí para esta misma tarde o si no, deberás dar explicaciones en la junta. Dicho eso, salió del despacho dando un portazo, joder con eso, si seguíamos maltratando a la pobre puerta pronto iba a tener que cambiarla. Ian se quedo mirándome, no habíamos vuelto a hablar sobre lo ocurri

