POV DE BRIGITTE. Estoy indignada porque esa recepcionista se niega a darme las copias de las llaves, asegura que Easton las tiene, y que nadie más que él, posee las llaves de esta habitación. Pero soy de las mujeres que cuando quiere algo lo consigue, aunque sea de forma no debida, pero no se rinde. Así que, decido llamar a un cerrajero, el cual le pido que no se haga pasar por lo que es, ya que no lo dejarán pasar. No es difícil conseguir que lo dejen ingresar, ya que viene como un repartidor. Cuando ingresa a la suite, le indico la puerta que necesito abra. —Es que perdí las llaves, y ahí tengo todo mi material de pinturas. Le digo para que no piense que quiero entrar a lugares que no me competen. Es así, pero él no lo sabe. Abrir esa puerta es como usar magia. Lo hace tan rápido

