POV DE BRIGITTE. Apenas colocan la comida, el olor invade mis fosas nasales y produce una sensación horrible en mi estómago. Me disculpo y salgo del comedor, llego al baño de planta baja y lleno mi boca de agua, pues siento como la saliva la invadía en segundos. No vomito, solo es ese desagüe de saliva que de repente se me vino. Regreso al comedor, al ingresar la mirada de todos se posa en mí, pero es en su dirección que la poso, y en el segundo siguiente la aparto para dirigirla a mi madre quien pregunta. —¿Todo bien? —asiento. —Si. Retiro la cebolla frita de sobre la carne, pues fue ese olor que me produjo náuseas. Nunca me han gustado, siempre las odié, creo que por eso me dieron ganas de vomitar. El almuerzo trascurre con tensión, más que todo en mí, pues es muy incómodo estar

