POV DE EASTON. Nunca había tenido que luchar con una mujer. Definitivamente mi caperucita era una fiera. Detrás de esa fragilidad, había una potra salvaje, pero yo me encargaría de domarla, de bajarle los aires de mujer valiente que tenía. Le hubiera ganado a su resistencia, porque a pesar de sus intenciones por liberarse, sabía que muy en el fondo quería ir conmigo, no obstante, aparece ese fulano, recién salido de los pañales a golpearme con su bolso, como toda a una mujer, tras de eso, sale escapando como un completo cobarde. Lino tiene las intenciones de ir tras ellos, pero le detengo—. Déjalos, ya me la pagarán —miro la mano ensangrentada. —Está herido señor. Vamos a la clínica para curarle esa herida. —Ahora no —Miro al hombre que se acerca. Imagino que estaba vigilando a Bri,

