El sol se esta perdiendo y ellos volviendo de camino a la orilla. Habiendo pasado una maravillosa tarde entre risas y compañerismo, además de algunos besos y caricias por demás dulces. —Cuidado con esa piedra.— Jay señala. Emma niega. —Protector.— Rueda los ojos. —Quizas.— Murmura divertido. Era el combo perfecto explosivo del cuál ninguno de los dos podía separarse, esperando siempre un poco más de lo que habían tenido segundos atrás. —Con vos siempre, así qué tampoco me preocupa qué lo sepas.— Sonríe. Parecía cómo si se conocieran de toda la vida, pero no de la manera en la qué se conocían, lo que estan viviendo ahora es cómo una especie de conexión extraña que no podían dejar de estar mirándose el uno al otro, que no podían dejar de estar querer saber más del otro. —¿Admitiendol

