El pueblo es pequeño pero muy hermoso, sus calles son de piedra y concreto, por lo que todo parece como cuento de hadas, casi no hay vehículos ya que no hay necesidad de usarlos, todo queda relativamente cerca, casi todas las calles están sombreadas por los gigantescos árboles del bosque, ya se empieza a sentir el invierno llegar y los árboles cada vez tienen menos hojas en sus ramas, por lo que me imagino está terminando el otoño. La gente nos saluda amablemente al pasar veo en sus ojos mucha curiosidad hacia mí, es comprensible soy la nueva aquí, aparte soy la pareja de las dos personas más importantes del pueblo y todavía aumentando su curiosidad estoy embarazada, aunque aún no se nota en mi vientre, me dice Christian y Víctor que los lobos lo saben por mi olor dulzón que estoy despren

