—Si, Lo creo. Es mejor que desistas y pienses mejor como acércate a él, lo vas a espantar con eso —Señaló la carta en su mano. —Jenna, no me digas eso... —Lo sopesó. Su amiga tenía razón, era tan inexperta en todo esto que no sabía cuál era la manera correcta de acercarse a un chico—. ¿Al menos puedo darle las flores? —preguntó angustiada. La pelinegra asintió, se sintió mal al verla cabizbaja. —No me lo tomes a mal. —Palpó su hombro mientras Kate miraba sus manos—. Solo trató de evitar que pases una vergüenza. Si tú llegaras a mí y me entregaras esa carta, de inmediato te pondría una orden de alejamiento. Esperó que lo que tengas previsto oralmente sea menos intenso que eso. —Kate bufó y posicionó su mentón sobre su mano, estaba perdida. —Tranquila, ya habrá más oportunidades, mejor di

