Capítulo 7.

1796 Palabras
Ella pudo haber salido corriendo, pero no lo hizo, se quedó en esa mesa a mi lado mirándome con sorpresa, porque su cara reflejaba que no esperaba que sea el jodido rey de la mafia rusa y sin dudas cada día reafirmaba que no había elegido mal a mi reina. Alexia es de esas mujeres que no se asustan, sino que es la que te va enfrentar hasta buscar la respuesta que quiere, es fuerte y muy inteligente, no le tiene miedo a nada, podría tenerme miedo porque asesiné enfrente de sus ojos, pero no sigue a mi lado mientras reprimo mi risa observando como habla con Indiana sobre si le puede pasar la receta de la comida que está probando, como buen futuro esposo, se todo de ella y que por su tema de la celiaquía hay ciertos alimentos que le harían mal, por eso había pedido un menú especial para la reina de esta casa. — ¿No comerá, señor? — pregunta Indiana. — Dije que no iba a cenar solo quería mi vodka — contesto llenando mi vaso. — Se más respetuoso en tu contestaciones — me regala Alexia. — No te levantaras de la mesa si no terminas tu cena — agrega con una mirada cargada de reproche. — No soy un niño — respondo mirándola a los ojos. — No se nota al comportarte como lo estás haciendo — ironiza. — Hay días que se la pasa sin comer, solo está con esa bebida todo el día y todo sabemos que eso hace mal a qué se termine de recuperar — cuenta dándome una mirada de reproche. — Come, Gavriel — repite Alexia. — Lo haré, pero solo con una condición — alego con media sonrisa. — Primero come y después escucharé tu condición — responde centrándose a degustar su cena. Ella sabía jugar, pero no sabía que estaba enfrente de un ganador nato y por eso mirándola de reojo me puse a comer, tendrá que cumplir mi condición. — Gracias señora — agradece Indiana al verme probar su comida. — No es nada, solo se comporta como un nene caprichoso — comenta restandole importancia. — Él siempre fue el más rebelde, un gran dolor de cabeza para la señora Kira, mientras que el señor Gauss era tranquilo, el señor Gavriel era el desastroso y se metía en problemas desde niño — le cuenta sonriendo. — Gauss no es ni un santo — acoto chasquendo la lengua. Mi hermano puede ser tranquilo y más pensativo, pero nadie conoce ese lado sádico suyo que tiene cuando se meten con él o uno de los nuestros, Gauss enojado es capaz generar una tercera guerra mundial. — No son unos santos, pero es el más sensato — reconoce Indiana. — ¿Hace mucho trabaja con ellos? — le pregunta. — Hace más de veinticinco años, tenían diez años cuando entré a trabajar en su cocina — responde sin borrar su sonrisa. — ¿Cambiaron algo estos años? — consulta mirándome de reojo. — El señor Gavriel no cambio nada — contesta dejándome mal enfrente de Alexia. — El señor Gauss si lo hizo desde que el pequeño Ignati llegó a su vida — agrega y debo darle la razón, mi hermano es otra persona desde el momento en que se enteró que era padre. — ¿Ignati? — — Ignati es mi sobrino, hijo de Gauss. Es un genio de la ciencia — digo con orgullo. — El niño Ignati es la alegría de la casa, al igual que lo es el niño Sasha cuando nos va a visitar a Moscú — acota. — ¿Qué sucede Antonily? — pregunto al ver venir a mi jefe de seguridad. — El señor Dmitri está entrando — me informa haciendo que frunza el ceño. ¿Qué hacía mi primo a estas horas? — No te levantaras de esta mesa hasta que no acabes tu plato — sentencia Alexia haciendo que Antonily suelte una risa divertido. — Tú no me mandas — gruño mirándola. — Dile a Dmitri que se acerque al salón porque Gavriel no se va levantar de esta mesa sin terminar su cena — le ordena a mi jefe de seguridad. — Como ordene, señora — responde reprimiendo su sonrisa. — Eligió una señora bien plantada, señor — comenta Indiana divertida. — No soy señora, eso se lo dicen a las mujeres casadas y en mi caso soy una feliz mujer soltera, así que Alexia me gusta más que me llamarás — le hable a la cocinera. — ¿Quieres un anillo? — inquiero haciendo que sus ojos se fijen en mí. — No tienes al demonio Alexia, porque te doy el diamante más grande que quieras y te coronó como mi reina — agrego desafiandola. — No seré tu reina y mucho menos la esposa de un hombre como tú — contraataca con una mirada fulminante. — ¿Quieres apostar? — vuelvo a desafiarla sonriendo de lado. — ¿Qué te hace tanto confiar? — contra pregunta enarcando una de sus cejas. Juro que tengo ganas de tirar todos platos al piso, subirla a esta mesa y follarla por ponerme duro con su jodida forma de desafiarme. — Siempre gano en mis apuestas — digo arrogante. — Deberías aprender a perder — comenta sin dejar de desafiarme. — No sabías que estabas acompañado — nos interrumpe Dmitri. — Buenas noches, Alexia — saluda tan educadamente, muy propio de mi primo. — Buenas noches, Dmitri — saluda sonríendo. — Me alegra que estés comiendo sano, eso ayudará a tu recuperación — comenta. — No se puede levantar de la mesa hasta que termine todo su plato de comida — interviene con seriedad. — Me gusta esa actitud, necesita una mujer que lo discipline — asegura mi primo divertido. — Tiene razón, señor Dmitri — lo segundea Indiana. — Vete a la cocina — gruño. — No seas maleducado — me regaña Alexia dándome un golpe en el brazo. — Han domado al rey — ironiza Dima divertido. — ¿Qué haces en mi casa? — le pregunto molesto. — Quiero hablar con Natasha, me acaba de mandar un mensaje que quiere la custodia de Sasha — me cuenta suspirando. — ¡Está loca! — exclamo cabreado. — Se que es su madre, tiene sus derechos pero no pienso dejar a Sasha que recorra en mundo a su lado y nosotros no tengamos idea de dónde está — habla chasquendo la lengua. — Espero que no le dejes hacer eso — mascullo. No dejaría a Sasha en manos de la perra de Natasha, es su madre pero no voy a permitir que ella jugué con el niño porque él está bien al cuidado de Helena y Dmitri, tiene un lugar estable y lleno de amor. — No voy a dejar que juegue con la estabilidad mental de Sasha — declara mi primo suspirando. — Natasha perdió el derecho a ser madre de Sasha cuando decidió irse dejando al niño olvidado — digo molesto. — ¡No lo dejé porque quise! — escuchamos el grito de mi prima detrás nuestro. — Natasha — musita su hermano sorprendido. — ¡No soy una perra! ¡Es mi hijo! Sasha me necesita — nos grita. — Tranquila — interviene Alexia. — Vladimir arruinó mi vida y siempre la culpa de todo es mía — dice conteniendo sus lágrimas. — No es tu culpa, solo queremos lo mejor para Sasha — dice Dmitri tratando de acercarse a su hermana. — Lo mejor es que esté conmigo — asegura. — Estás desequilibrada Natasha, no recuerdas la reacción del niño cuando te vió, te odia porque actuaste mal, pensaste estos años en ti y no en él. Helena y Dmitri son más sus padres que tú en todos estos años — mascullo. — ¡Gavriel! — me regaña Alexia. — ¡Es mi hijo! — exclama histérica. — Natasha — habla Dmitri. — Es tú hijo, piensa en él antes de cometer una locura, no puedes venir a querer llevarte a Sasha así como si nada, él tiene una vida, amigos, su escuela. Toda su vida la está haciendo en este país, no puedes venir justo ahora a decir que quieres llevártelo — agrega tratando de persuadirla. — ¿Helena? — contesto mi teléfono al ver el llamado de la esposa de mi primo. — Gavriel, Dmitri olvidó su teléfono — su voz de preocupación me hace fruncir el ceño. — Sasha acaba de huir, no se dónde está y dejó una nota — me cuenta desesperada. — Ya mismo doy una aviso para empezar a buscarlo — contesto tensando mi mandíbula viendo a Natasha, por su culpa sucedió esto. — ¿Qué pasó? — me pregunta Dmitri preocupado. — Sasha acaba de huir — respondo. — Viste lo que ocasionaste Natasha, espero que nada malo le pase al niño porque me va importar un carajo que seas mi prima y voy a matarte — la amenazó. — Gavriel — escucho el regaño de Alexia. — ¡Antonily! — grito llamando a mi jefe de seguridad. — ¿Qué sucede señor? — — Sasha escapó de su casa, necesito que lo rastreen — ordeno haciendo señas a Dmitri para que me siga. — Mi hijo — murmura mi prima entre lágrimas. — Por favor, no te metas — le pide su hermano. — Es mi hijo — comenta. — Déjalos a ellos — dice Alexia. — No te metas en esto — le responde Natasha de mala manera. — Te dije que respetes a mi reina — mascullo sacando mi pistola para apuntar directo a la cabeza de Natasha, no iba a tolerar ninguna falta de respeto hacia a Alexia. — Gavriel — interviene Dmitri poniéndose en el medio. — La quiero lejos de mi vista — gruño saliendo de la sala. Un minuto en el mismo lugar junto con mi prima y una bala terminaría en su cabeza, odio su victimización porque si es jodido todo lo que le pasó, la violación por años y todo eso, pero ella comportándose de esa forma tan caprichosa queriendo sacarle a Sasha a Dmitri no me gustaba para nada, no pensaba en su hijo sino en ella misma al joder la estabilidad mental de mi sobrino. — Gavriel — escucho a mi primo. — Vamos a buscar a Sasha — hablo al unirme al equipo que ya estaba trabajando en su búsqueda. Íbamos a encontrarlo y me prometía ponerlo a a salvó, eso significaba que lo mantendría lejos de su madre hasta que él desee hablar con ella. Estaba cansado de todo esto y sobre todo de Natasha, su presencia me había arruinado mi intento de acercamiento con mi Reina. ¡Malditos problemas!
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