Narra Cristian
Desde el inicio hasta el final me resultó un completo desastre, no estoy para aguantar ese tipo de cosas, ¿mi padre de dónde saca a una mujer así? ¿Qué pretende? Parecía una completa broma, juro que pensé que en cualquier momento saldría la cámara escondida. Fue demasiado para un corto rato, o sea, esperé todo ese tiempo para encontrarme a la mujer que me hizo ser el centro de la vergüenza en ese restaurante.
Intenté tapar mi cara, quise hacer una charla normal, pero nada fue suficiente. ¿Qué le pasó a papá? ¿seguro conocía a la mujer? Yo esperaba a una chica educada, estilizada y de gustos muy costosos; pero me encontré con un desastre ambulante, una mujer sin etiquetas, mal hablada y que hasta terminó echándome encima una copa de vino. E imposible de creer, hasta presiento que lo hacía apropósito, ¿Quién en sus cinco sentidos pide toda esa comida en un lugar tan elegante? Quise ser fuerte y esperar hasta el final, pero no; ya era demasiado para mí. Tuve que salir de ahí antes de terminar bañado en algo que no quiero ni imaginar.
—Señor ¿se encuentra bien?
La administradora que presenció el espectáculo intenta alcanzarme, pero estaba molesto, muy ofendido y ultrajado por una mujer que es un completo desastre.
—Estoy bien.
—Espere, déjeme darle una toalla o papel antes de que su traje se dañe.
—No, ya está echado a perder.
Fui hasta la salida y me fui directo a mi auto, por el camino pensaba que apenas llegara a casa, le contaría a mi padre que esa mujer era una loca, una psicópata que de seguro podría hacerme algo si me quedaba más con ella. Conducía con una mano mientras que con la otra intentaba quitarme la ropa.
—Un traje costoso echado a perder, esto ya es basura.
En un semáforo en rojo bajé la ventanilla y le di mi camisa y saco a un hombre que estaba sentado en el andén. No pienso llegar a casa para restregar una mancha, eso nunca.
Dejé mi auto en el lugar que tengo reservado, semidesnudo me paseé por el edificio hasta por fin llegar al elevador.
—Oh, ¿Qué le pasó? Lo vi salir con ropa y ahora…
—Tuve un pequeño accidente, una mujer con problemas mentales me tiró una sustancia encima.
—¡Vaya! Eso suena peligroso.
Mi bella vecina entra al elevador y puedo sentir que no deja de mirarme, para mi defensa puedo decir que no la he buscado, es mi viejo amigo; el señor destino que se encarga de hacer estas jugadas perfectas para mí.
—Bien, ¿Qué numero dice que es su apartamento? Es que algunas veces necesito de un hombre en casa que me ayude a colocar una bombilla o a matar algún bicho raro que esté por ahí.
—El apartamento trecientos veintiuno —dije en voz baja mirando a su boca.
—Sí, uno de… de estos días iré. Bueno, para matar bichos. Más bien, para que usted me mate el bicho. ¡No! Olvídelo, pasaré a saludarlo.
Las puertas del elevador se abren y ella sale ventilando su cara.
—Me quedaré aquí, el resto del trayecto lo subo mejor en escalera, como que me apetece caminar.
Le sonreí y hasta la guiñé un ojo.
Llegando a mi habitación con la satisfacción de que por lo menos algo salió bien, metí mi mano en el bolsillo de mi pantalón y miré el celular con cara de espanto esperando a encontrar esos miles de llamadas y mensajes que mi padre acostumbra a dejarme.
—Tendré que ver por donde debo empe…
Acerqué la pantalla a mis ojos y…
—Esto debe ser un error.
Entré a las llamadas y no había nada de él, luego miré los mensajes y tampoco había nada. Eso sí que es extraño, ¿Qué le pasaría? ¿debería yo llamarlo a él? Esto no es normal, lo más seguro es que algo le pasó a papá. Pensé en llamarle a Cassie, pero luego recordé lo inútil que es, de pasar algo ni cuenta se daría. Mejor le llamo a mamá.
—¿Hola?
—Chris, ¿Qué es ese milagro?
—Mamá, ¿todo está bien en casa?
—¿Qué? Pues sí, todo está bien ¿pasa algo?
—No, es que... ¿Dónde está papá?
—En la sala, creo que lee un libro. Oye, ¿Cómo te fue con la chica? Tu padre no se cansó de decir maravillas de ella.
—Oh, les cuento después, mami tengo que irme. Hablamos mañana.
—Chris, espera…
Corté la llamada por lo impactado que estaba, ¿Qué hay de especial con eso? Digo, con ella. ¿Por qué no tomárselo tan a pecho como hace con las otras? que siempre está al pie de mi nuca para respirarme en ella.
—¡Uf! Esta sensación de alivio no se vive todos los días, que bien se siente.
El desastre ambulante puede aliviar mis males, por lo menos por un rato. Bueno, no es que mi padre sea un mal, solo que tiene su lado complejo. Ese ladito que me cuesta querer, el ladito dominante que me hace enloquecer.
Durante la noche estuve pensando que esto es casi como un tesoro lo que acabo de descubrir, si papá estará al margen cada vez que esté con esa chica, quiere decir que seré libre.
—“Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volar” —canté con la melodía de la canción.
Pero qué pasa si le digo a papá que quiero verla de nuevo, y después le digo que estoy saliendo con ella, ¡Ay! Soy un genio, eres un genio Christian. Se acabará la tonta costumbre de rendirle cuentas al viejo. Aunque expondré mi pellejo, pero valdrá la pena, después de las citas me puedo ir a donde quiera.
Siento que, a mi edad, aún estoy joven, no comparto esa idea amarrarme a un compromiso solo porque ya crucé los treinta años. ¡Carajo! La vida no trae un manual, ¿Dónde dice la edad en la que la gente debe hacer cada cosa? No es obligatorio tener hijos o casarse, ya hoy en día es una decisión normal, todo el mundo lo entiende; todos comparten esa idea, todos quiere ver a sus hijos felices, y la felicidad no se encuentra en otra persona, todos lo saben; todos, menos mi padre.
Estaba a punto de acostarme cuando alguien tocó a mi puerta, tuve dudas de abrir por la hora; pues no esperaba visitas.
—¡Uff! Terminé agitada —dice mi vecina preciosa—. ¿te desperté?
La chica estaba al sudada.
—No, estaba apenas por dormir.
Sentí que era la oportunidad por lo que la aproveché.
—¿Quieres pasar? Tengo cerveza, jugo, soda, vino, refresco.
—Sí, bueno no, no vine a pasar al apartamento de un hombre soltero.
—No pasa nada, somos vecinos y ahora amigos, pasa por favor.
Ella parece batallar en un dilema, ¿Por qué resistirse?
—No, sólo vine a verificar que, si sea tu apartamento, pasé por casualidad y por un segundo lo había olvidado. Y me dije, ¿Por qué no pasar y pedirle su número? Es que no sé si mañana cuente con la suerte de hoy. Me refiero a la de conocer a un hombre caballeroso como tú.
—Claro, con gusto te lo doy; pero lo haré como en los viejos tiempos. Dame un segundo.
—Sí, no me moveré de aquí.
Fui por mi maletín y busqué dentro un bolígrafo, volví con ella y le tomé su mano. Para asegurarme de que no estuviera sudada, pasé su mano por mi pantalón y luego empecé a escribir mi número en la palma de su mano.
—listo.
Paulina me mira a los ojos y por un momento apostaba mi vida a que me daría un beso, pero ella se sigue resistiendo, veamos cuanto le dura.
Ella se va y ahora sí, vamos a dormir; que ese pan se horneará solito.
Mi alarma sonó a las 5:00AM, momento perfecto para correr por una hora en la caminadora, luego hice una sesión de abdominales y par de repeticiones con pesas. Tengo un cuarto en mi casa exclusivo para mis ejercicios, yo le llamo el cuarto de la belleza.
Mientras tomaba mi café me propuse a repasar el caso que tendría en horas de la mañana, tengo todo un hilo de idea claras y bien fundamentada, este será un caso más a mi bolsillo.
Mi puerta vuelve a sonar, eran un poco más de las 7:30AM, pensé que mi bella Pau por fin se había dejado de hacer la fuerte.
—Hola, mi am… ¿papá?
Mi padre abre la puerta y pasa por mi lado.
—¿Qué haces aquí tan temprano?
—Simplemente vengo a ver a mi hijo, ¿no puedo?
—Papá, sé que el edificio te pertenece, pero porque no avisas antes de venir.
—Por eso mismo, no tengo pedir permiso en mi propiedad.
Él hombre hace un pequeño recorrido en mi apartamento antes de sentarse en el sillón más grande.
—Bien, ¿Cómo te fue?
—¿A qué te refieres exactamente? ¿al juicio?
—No hombre, a la nieta de Abel, es que más tarde lo veré y quiero saber cómo te fue con la chica ¿Cómo te pareció Marion?
Lo pensé por unos segundos y estaba seguro de que funcionaria, así que le di una sonrisa y le levanté mi dedo pulgar.
—¡Fabulosa! Es una chica tan interesante que quedé fascinado.