Sonia se levantó conmigo cuando corrí. Cada vez le iba mejor. El ejercicio, el senderismo y el remo en el norte le habían sentado bien. Recorrió casi tres kilómetros antes de que tuviera que bajar el ritmo. No pudimos hacer pesas ni nadar desnudos porque Tommy estaba allí y quería usar la piscina. Lo hicimos de todos modos, pero no desnudos. Después del ejercicio, llamé al trabajo y les expliqué mi idea para una aplicación de vacaciones. Les pareció una buena idea con potencial, y se pusieron manos a la obra enseguida. Llamé a mi madre y a mi hermana y concerté una reunión privada con ellas mañana por la noche en mi casa. Sin Tommy ni marido. Mamá podría pasar la noche allí en lugar de conducir de vuelta a Waverly. Maya vivía lo suficientemente cerca como para ir a casa. Tommy y yo busca

