- ¡Natalia! ¡Natalia! La voz de Zhdan sonaba desde lejos. Abrí los ojos y sentí un dolor en la nuca. - ¿Qué ha pasado? - Has perdido el conocimiento, - Zhdan miró mi cabeza con preocupación. - ¿Te golpeaste duro? - Sí ... probablemente ... - Toqué el bulto. - Ay ... - Necesito hablar con mi padre - Zhdan me ayudó a levantarme y me llevó a la cama. - Ahora. - No creo que se alegrará cuando se entere de que estamos juntos. - Tendrá que aceptar, - Zhdan metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó su teléfono. - Iré a la cocina, ¿de acuerdo? - Por supuesto. ¿Es por mi desmayo? - Vi que estaba nervioso. - Precisamente por eso. Te lo explicaré todo más tarde. Se fue y escuché su voz tranquila proveniente de la cocina. ¿Por qué está tan preocupado? Mi desmayo, probablemente, tuvo

