La Presentación La procesión avanzaba lentamente por las calles de la capital y el sonido de los cascos de los caballos resonaba en las calles de piedra del palacio y en los edificios antiguos que bordeaban la plaza. Leoni iba al frente, erguida y segura sobre su caballo blanco, con la armadura y capa que señalaban su rango como emperatriz de Alcea. A su lado, montado en un imponente corcel n***o, iba Drage, quien había cambiado sus ropajes habituales por vestimentas de un noble, con un chaleco de brocado oscuro, hombreras finamente bordadas y una capa que caía sobre sus hombros como un símbolo de su nueva posición. En su semblante se leía una mezcla de orgullo y serenidad, aunque sus ojos buscaban constantemente los de Leoni como si se aferrara a su presencia. Los soldados del pala

