Semana tras semana, con una marcada rutina de estudios, que hace sentir a Varick peor que en su mundo durante el colegio. Después de disfrutar la libertad de viajar, es algo que le pesa, su paciencia comienza a agotarse. El trato para con los guardias de su parte, comienza a ser algo tosco. Así han pasado cuatro meses desde su llegada al castillo, donde ha avanzado en estudios en general, tanto con el viejo Walter, cómo con Amphiptere. Lo único que aún siente le cuesta en verdad, es el redactar o leer la letra del Reino Vulcanus, cosa que le sorprende ya que el lenguaje de Dryadalis se le da fácilmente. A lo que Amphip aseguró no tiene nada que ver. Por la mañana, durante el desayuno, mientras habla con el rey Volker, Varick ve cómo entra Tibor. Sentándose frente a él, Tibor le sonríe co

