Capítulo 34.

1557 Palabras

Volker sabe, Varick ha de estar decepcionado, se ha esforzado y él le niega pequeñas solicitudes. Más no puede evitar preocuparse, además, de alguna manera, su paciencia para con el joven es escasa en temas absurdos. Reflexiona cuando puede en ello, pero no logra llevar a cabo sus ideas, en cuanto lo ve, termina expuesto. Ríe, argumenta, se divierte con el joven. Esto es lo que le ha ayudado a acercarse al nuevo príncipe. Caminando rápidamente hacia su habitación, Varick se encierra hasta la primera merienda del día, cuando Mildred casi tumba la puerta de su habitación. Había cansado a Amphip de ser su almohada de consuelo, con la que se queja de su reciente discusión. Después de la merienda, Varick se sienta en su ventana, observando el ajetreado reino a tan tempranas horas de la mañana.

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